¿Han logrado los códigos de las barras bravas disminuir la violencia entre hinchas en Colombia?
El barrismo llegó a Colombia en la década de los 80 Al principio se conformó por grupos de hinchas que llegaban hasta los estadios en plan familiar o de amigos a animar a su equipo y a saltar en la tribuna casi de forma sincronizada, y de una manera tranquila, al mismo tiempo que se compartía la tribuna con otros hinchas.
En 1965, 66, 67 mi padre acostumbraba a traer al estadio una olla llena de comida, lo que era la gallina, la papa, yuca… y aquí en oriental nos sentábamos compartiendo espacio con los hinchas azules; entonces, pues veníamos mi padre, mi madre, mi hermana y yo, y traía comida como para veinte, pues aquí se le repartía comida a todo el que se acercara al pie de nosotros, fuera rojo o fuera azul (Rodríguez Melendro, 2010, p. __).
Fue hasta la década de los 90 que estos grupos de hinchas se empezaron a transformar en barras bravas y a ocupar un lugar específico en las tribunas, y se empezaron reconocer como aficionados violentos que dan incluso hasta la vida por su equipo de fútbol, y que han llenado de violencia las tribunas de los diferentes escenarios deportivos del país.
Estas transformaciones se pueden entender en el cambio que tuvieron algunas hinchadas, por ejemplo, "los saltarines de Santa Fe" pasaron a llamarse “guardia albi roja sur" (GARS) y empezaron a situarse en cada partido, en la tribuna sur del estadio El Campín, mientras que sus rivales, también una de las principales barras bravas de Bogotá, Colombia, empezó a hacerse conocer como "Comandos Azules distrito capital" (CADC) y se ubican en la parte norte del estadio. Con el tiempo fueron creándose nuevas barras bravas a lo largo del territorio nacional, hasta el día de hoy existen más de 30 barras bravas en Colombia con rivalidades entre ellas.
Los conflictos entre los hinchas del fútbol han llevado a las autoridades, a nivel nacional, a atender el problema. Han creado estrategias que disminuyan los enfrentamientos entre las barras bravas. Muchas estrategias basadas en la represión fracasaron y, al contrario, la violencia del estado, transmitida a los hinchas por la fuerza pública hacía que los índices de violencia aumentaran. Fue así como se tomaron otras alternativas como la realización de campañas que reunieron a los líderes de las diferentes barras para crear códigos que permitieran la sana convivencia entre los fanáticos.
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Las barras bravas aparecieron hace solo algunos años en nuestras canchas imitando, principalmente, a las que abundan en los estadios argentinos, dijo Fernando Cazenave, veterano periodista, ex jefe de redacción de los diarios La Tribuna, Última Hora y Hoy (El Tiempo, 09- 02-1992)Durante mucho tiempo, el fútbol fue una excusa para reunirse los fines de semana entre familiares y amigos a disfrutar del encuentro deportivo pero la violencia que empezó a acrecentarse en cada partido fue alejando a los otros hinchas no tan fanáticos de los escenarios deportivos.
Esto no quiere decir que solo a partir de los 80 y 90 se empezó a manifestar la violencia en el fútbol, esta se vivía desde antes pero de una forma indirecta o menos grave, con insultos a los árbitros y a los jugadores cuando perdían un partido, pero no entre hinchas.
El término "barra brava" empieza a ser utilizado por los medios de comunicación mucho antes de ser conocidos por su violencia. La primera vez que se usó el término fue en una entrevista a un jugador del Santa Fe de apellido Cañón, que se refirió a las peticiones eufóricas de los hinchas hacia el equipo, como una barra brava que no deja de saltar y cantar.
Sí. Estuvimos muy mal en el primer tiempo. Muy erráticos, entregándole el balón al contrario, además con densos baches en la zona media. Pero en el complemento fue otra historia. La entrada de Lozano permitió más agresividad, más recuperación en el centro y más libertad de acción, dijo Cañón al final. En realidad, para el hincha cardenal que jamás claudicó en su acompañamiento con esa barra brava que salta y salta, que empuja y empuja, es mejor olvidar esa primera parte, que se convirtió en una palpitante angustia (El Tiempo, 1991, s. p.).
Tiempo después, los medios volvieron a usar el término de barras bravas pero no para denominar hechos sucedidos con hinchas locales, sino con hinchas paraguayos. Aparentemente este término fue adoptado en Sudamérica para referirse a los hechos violentos en el fútbol, con excepción de Brasil donde se denominaron como torcidas.
Los primeros enfrentamientos entre hinchas se empezaron a hacer populares en la ciudad de Bogotá a inicios de la década de los 90, lo que hizo que se empezara a utilizar de manera más frecuente la definición de barras bravas en los medios de comunicación.
Estos comportamientos que nacen como una copia de las barras de Argentina se empiezan a extender al resto de hinchas en Colombia, así se empiezan a crear nuevas barras en las principales ciudades representativas del equipo local y que tienen como principal objetivo el robo de banderas, insultos y agresión contra los integrantes de otra barra.
La represión que ejercía la policía con estos grupos de hinchas también desencadenaría en violencia. La policía agredía a los hinchas para “controlarlos” pero estos respondían a la agresión acrecentando y dándole continuidad al problema, y volviendo a la fuerza pública también protagonista de desmanes y abuso de autoridad. Hasta el día de hoy, la rivalidad policía vs hinchas aún continúa.
La organización y el manejo de las barras por parte de líderes se han convertido en uno de los pilares de violencia debido a intereses económicos: la relación líder de barra y dirigentes va más allá de la cancha. Detrás de las peleas por un color hay intereses personales de un lado y de otro y hasta intereses políticos.
[Los barrabravas] Son grupos muy cerrados porque están más allá de los límites de la legalidad. Uno supone que los barrabravas están excluidos del mapa social, pero son actores sociales como nosotros. Están; mantienen relaciones con periodistas, dirigentes, políticos. Un dirigente me fue abriendo las puertas hacia ciertos barrabravas. Porque todos tienen un barrabrava amigo. Los barrabravas no son marcianos que llegan a la cancha sábados y domingos para hacer disturbios: son parte de la vida social del club. Se los puede encontrar jugando al ping-pong o llevando a su hijo a hacer algún deporte; en la plaza charlando o trabajando. No es tan difícil conocerlos. Lo difícil es que lo dejen a uno ingresar al grupo. Y el punto clave tiene que ver con quién habilita el contacto. Si es alguien de confianza, se puede entrar (Clarín.com, 2007, s. p.).
El interés por ser líder de una barra se empieza a demostrar entre los hinchas de un mismo equipo por medio de la agresividad interna para ver quién será reconocido por los directivos como negociador/representante y al mismo tiempo quién recibirá los beneficios por mover la barra hacia acciones que convengan al club.
La agresividad de los líderes de las barras también se demuestra en algo denominado el aguante para referirse a ese hincha que va a alentar a todas las canchas y se enfrenta a hinchas de otro equipo: si no tienes aguante, no puedes pertenecer a una barra brava y mucho menos ser líder.
Teniendo en cuenta los conceptos del barrismo, se puede decir que está orientado al poder de dominación, donde el que más muestre agresividad se sobrepone a la pasión de otro(s). Sus dominados, al mismo tiempo, amigos, lo siguen e imitan sus comportamientos como muestra de masculinidad colectiva que se representa como una identidad.
Recortes de vídeo extraídos del documental "90 minutos de una tragedia".
Entendiendo los intereses que un club de fútbol ve sobre sus hinchas y al mismo tiempo el interés que un líder ve por los beneficios que obtiene al ocupar ese cargo, se empiezan a inculcar ideas que carecen de ideología y lógica, como atacar a un hincha rival hasta causarle la muerte para demostrar el “amor” por el equipo de fútbol al que representan.El ideal de agresividad y masculinidad colectiva es adoptado rápidamente por el resto de barras que quieren demostrar el aguante enfrentándose contra otra en actos alejados de lo que representa una contienda deportiva.
Los enfrentamientos de las barras bravas a nivel nacional tuvo un auge fuerte en las últimas dos décadas que dejó como resultados muchos muertos y heridos. Por esta razón y aprovechando el poder e influencia que tenían los llamados líderes de la barra sobre otros hinchas, se empezaron a crear campañas que promovieron el fútbol en paz, principalmente reuniéndose con fundaciones, la iglesia, la policía y líderes de diferentes barras para llegar a acuerdos que permitieran disminuir la violencia en el fútbol colombiano. Así, se crearon los códigos del barrismo en Colombia.
Los códigos del barrismo en Colombia
Los códigos del barrismo en Colombia no es un acuerdo original entre hinchas del fútbol colombiano. Estos también nacen como una copia del barrismo argentino donde se llevan varios años practicando la convivencia a través de estos códigos.
Cuando inicio el barrismo en Colombia y los enfrentamientos que se derivaban entre hinchas, era común que se tomaran represalias contra todo tipo de hincha que tuviera un color distinto de camiseta, perteneciera a x parche o viviera en y sitio. A medida que estos enfrentamientos se iban dando, los muertos iban apareciendo y el odio entre barras iba creciendo. Por esta razón, las distintas barras iban casando conflictos al mismo tiempo que surgían rivales más notorios por hechos ocurridos en peleas pasadas. Así empezaron a mostrarse de manera más seguida mensajes intimidantes, escritos en tela, y amenazas simbólicas como la famosa frase “Ni perdón, Ni olvido” cuando se quiere vengar la muerte de un compañero.
La necesidad de venganza trasladó el conflicto a los colegios, los barrios, las calles e incluso hasta el ataque a viviendas y familiares de los hinchas.
Los códigos han permitido llegar a acuerdos como no atacar a las familias, no al 12 vs 1 (se refiere a estar en igualdad de condiciones en cantidad de personas para el enfrentamiento), sí al visitante, el respeto a la vida, entre otros.
Según encuestas realizadas en diferentes colegios de la ciudad de Bogotá, la relación con el consumo de drogas podría estar ligado a la membresía de una barra brava, al mismo tiempo que se tiene una menor percepción de daño al consumir. Por este motivo, los códigos de los barristas no solo han intervenido en cómo debe comportarse según los acuerdos, sino que también ha influido en lo que se consume en la tribuna; al punto que algunas barras han prohibido por completo el consumo de algunas sustancia como inhalantes y han expulsado algunos miembros conflictivos.
Pero no todas las barras cumplen con los códigos. La falta de socialización de estos ha hecho que, en muchos lugares del país, se desconozca o no se reconozcan por parte de algunos hinchas lo que dificulta recuperar esos valores de unidad y no agresión que se tenían en el pasado.




